Articulaciones vivas

Alba Requena

FORMADORA TÉCNICA EN FARMACIAS

“Aprender a relajarse es esencial para reducir el dolor articular en los puntos donde más afecta”

Bajar de peso. La pérdida de peso puede mejorar enormemente el dolor articular, sobre todo en las piernas y en los pies. A mayor peso, aumenta la tensión en las articulaciones. Mi consejo es seguir una dieta saludable y consumir alimentos bajos en grasas.

Actividad suave y regular. Mantener activo el aparato locomotor y hacer ejercicio puede conservar el movimiento general y articular. El sedentarismo sólo puede empeorar nuestro estado. Por eso, aconsejo practicar deportes suaves para activar sin sobrecargar. Los ejercicios en el agua, como nadar, son muy recomendables.

Cambio de temperatura. Aplicar calor en la zona disminuye la rigidez que los artríticos experimentan por las mañanas antes de empezar el día. Aumenta el flujo sanguíneo, mejorando el aporte de nutrientes a los tejidos afectados. Los efectos del calor aumentan la elasticidad y plasticidad, lo que mejora la contractibilidad del músculo y disminuye la rigidez articular.

Sujeción extra. Otra recomendación útil es ejercer un extra de sujeción en la zona. Añadir a nuestro uniforme de deporte una muñequera, rodillera, tobillera o faja tubular para que la zona este más preparada para soportar impactos y movimientos bruscos inesperados.

Reducir el estrés. El sistema nervioso del cuerpo responde al estrés contrayendo vasos sanguíneos, lo que provoca dolor en las articulaciones. Aprender a relajarse es esencial para reducir el dolor articular en los puntos dónde más afecta. La tensión dispara la fatiga y el dolor en las articulaciones. Dormir de 8 a 10 horas cada noche y hacer siestas durante el día puede ayudar a recuperarse más rápidamente.